Yo no voy a decir nada más que una frase que me ha dejado helado al final del primer capítulo de la segunda temporada que acabo de ver. Lo tienen en el título.
HAY UNA SOLA REGLA: CAZAR O SER CAZADO (Frank Underwood).
Con esa mirada de zorro viejo, que más sabe el zorro por viejo que por zorro, el congresista (ya vicepresidente de los EE.UU) se dirige a la audiencia contándole los secretos de cómo se llega allí, de su quehacer diario en sus luchas con sus contrincantes políticos, compañeros de partido, periodistas, mujeres.... ¿Es esa la manera en que se llega, en la vida real? Me pregunto.
Con esa mirada de zorro viejo, que más sabe el zorro por viejo que por zorro, el congresista (ya vicepresidente de los EE.UU) se dirige a la audiencia contándole los secretos de cómo se llega allí, de su quehacer diario en sus luchas con sus contrincantes políticos, compañeros de partido, periodistas, mujeres.... ¿Es esa la manera en que se llega, en la vida real? Me pregunto.
Esta serie es especial. Transita por el mal, más que por el bien, y nos hace un vivo relato de la naturaleza humana, siendo más importante el lado malo (oscuro, sucio) que el bueno (la razón, la verdad).
Fíjense ya sólo en el trailer de esta segunda temporada.
Les voy a decir una cosa: esta serie es de política, de periodismo, de crónica política, de los vericuetos por los que cortocircuita las decisiones que terminan por afectar a los ciudadanos (estadounidenses; pero cabe recordar que esta serie es una adaptación de una serie de la BBC de 1990), ... Es, por encima de todo, una serie sobre el YO HUMANO.
Yo la veo y soñaría con estar en los pasillos de la Casa Blanca, en el Congreso de los EE.UU.
Esta serie es la realidad absoluta de los círculos del poder, cinismo recalcitrante, donde hay verdades que no nos gustan, mentiras continuas que se tapan, decisiones que se ocultan, amistades por dinero, homicidios por PODER.
El Poder.... Esa es la historia: EL PODER.
Es puro miedo. ¿Quieren miedo? Vean el primer capítulo de esta segunda temporada y no se arrepentirán de lo que les digo: Frank Underwood es el político más despiadado y más h. de p. que he visto en mi vida.
Desearía no encontrármelo en mi vida, pero qué demonios, daría lo que fuera porque esta serie durara años.
Y más si está en las bambalinas de la creación de la serie un genio como David Fincher (creador de, entre otras, SEVEN, donde ya dirigió a Kevin Spacey, que hacía de asesino psicópata) , y Kevin Spacey también (produciéndola), y no solo protagonizándola...
En fin, es un sueño hecho realidad ver estas series que es cine 100 % del bueno, pero con la ventaja de que dura temporadas. Todo un lujo el poder verlas. ESTA SERIE ES PURA ADRENALINA PARA LA MENTE.
Felicidades a Netflix.
Vean esta serie. No les defraudará. No me extraña que con tan sólo una temporada, y la emisión de esta segunda, sea ya considerada una serie de culto.
Y nos vamos. Con mi idolatrada Sharleen Spiteri, líder del grupo escocés Texas, una de mis cantantes favoritas de siempre, amor platónico adolescente, que siempre me ha atrapado con su voz suave y aterciopelada.
Sean buenos.