Salamanca. Empezamos a las 09:49h. de la mañana. Llevo ya una hora leyendo la prensa por internet.
Hay que ver lo anestesiada que está la sociedad española. Se cometen atropellos judiciales desde el Gobierno, y ni levantamos el habla. Ni una leve protesta. No me extraña que el nivel democrático español sea el del suspenso más absoluto. Tenemos unos políticos que suspenden en la mayoría, por no decir todas, las encuestas que se publican. Seguro. Seguro que suspenden...; ¿SUSPENDEMOS LA SOCIEDAD POR NUESTRO COMPORTAMIENTO Y POR VOTAR Y SEGUIR VOTANDO LO QUE VOTAMOS?
Empecemos. Jesús Maraña. Triste.
Todo este disparate trae a la memoria la muy manida cita de Thomas de Quincey: “Pues si un hombre se deja tentar por un asesinato, poco después piensa que el robo no tiene importancia, y del robo pasa a la bebida y a no respetar los sábados, y de esto pasa a la negligencia de los modales y al abandono de sus deberes...” Si uno empieza por criminalizar a las mujeres que abortan y luego decide que no tiene sentido perseguir los genocidios, terminará quitando importancia a la excarcelación de narcotraficantes. Incluso acabará soltando algún taco o eructando en público.
Vaya, ahora otra engañifa. Que el Gobierno, después de subirnos los impuse tos en 30.000 millones de euros (sí, han oído bien, 30.000 millones de euros), nos los van a bajar en unos cuantos miles....; y se quedan tan frescos como el partido que baja los impuestos. Unas cuantas legislaturas del PP en el Gobierno y nos quedamos sin impuestos en España. De tanto vender la burra... (José Antonio Zarzalejos).
Están a tiempo Rajoy, Montoro y Guindos de ir retirando la melaza empalagosa sobre la bonanza a la que se dirige la economía real española, describiendo un cuadro de situación más creíble. La reforma fiscal y la creación de puestos de trabajo por encima del medio millón no pueden ser –no deberían ser- las últimas promesas y las penúltimas mentiras.
Tiene razón el ex presidente de la Junta de Extremadura, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, vivimos en una titulitis en plena era de Facebook, Google, Twitter, y más y más empresas que nos están haciendo cambiar nuestra manera de vivir. ¿Hasta dónde es válido un título que cuelga de una pared y que sólo acredita que hemos superado unas materias que nos ha enseñado el "sistema", tal y como venimos reflexionando en estos últimos días respecto a la economía, la principal falla en el sistema educativo para explicar lo que nos está pasando actualmente? Dice el ex presidente:
Es comprensible, y hasta se puede entender, que personas que no tienen la menor relación con las nuevas tecnologías de la información y del conocimiento piensen, a la manera tradicional, antigua y analógica, que lo que no se acredite con un título oficial no existe o, lo que es lo mismo, que quienes no cuelguen de la pared de su domicilio o despacho un título escolar o universitario ni saben nada ni valen para nada, tal y como sentenció la semana pasada la Sra. De Oriol, Presidenta del Círculo de Empresarios, quien en un arranque de elitismo dijo aquello de que “hay un millón de personas con cero cualificación y un salario mínimo, y te obligan a pagarles aunque no valgan para nada”.
Oye, y que desde 2008, raca raca con lo mismo, y que no desfallecen.... Atentos:
Daniel Lacalle forever. No cambiarán jamás. Ni en 2014, ni dentro de 3, 5 o 10 años. Mientras la miseria no para de crecer. ¿Hasta cuándo?.
Mi amigo David Cano de AFI comentaba en Twitter la importancia de la siguiente diapositiva como elemento que demuestra cómo se generan los déficits excesivos y cómo se sale de una crisis de deuda. Reducir el gasto y reactivar la actividad económica. Si se cumple, claro.
Un poco de Internet, Apple y Samsung, y su batalla legal por diversas patentes. Estoy totalmente de acuerdo con esta afirmación del blog de Alt1040:
Toda creación es una re-mezcla de cosas que ya existen. Aquello que creemos que es original en realidad parten de ideas nuevas que nacen de las viejas. Todo lo que vemos, lo que escuchamos, todo lo que consumimos, todo lo que usamos constituye inspiración para nuevas creaciones.
Nos vamos. Sean buenos.
Run baby run baby run baby run
Baby run
Past the arms familiar
And their talk of better days
To the comfort of the strangers
Slipping out before they say
So long
Baby loves to run
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