viernes, 18 de abril de 2014

PRAGA. DÍA 2.





(Aquí el día 1 del viaje)

Viajar es un éxtasis total, desde que te levantas hasta que te acuestas. Eso sí. los viajes culturales, los viajes en los que vas a visitar una ciudad, un país, sus museos, sus monumentos, etc son cansados. Cansados hasta acabar con tus pies, como nuestra querida Praga, que tiene la habilidad de machacarlos. Así, como suena, machacarlos, gracias a sus calles empedradas y no precisamente demasiado uniformes.
Tienes recuerdos que amortiguan el cansancio físico, pero me hace gracia cuando regresas al trabajo y te dicen los clientes:

- Qué, has descansado?

Y tú con una media sonrisa, les dices que sí, que sí.

En fin, volvamos al viaje. Estamos a 26 de Marzo. Miércoles. El segundo día del viaje lo teníamos totalmente programado a Praga. Habíamos quedado a las 10 h. en la Plaza Vieja de la Ciudad con la guía Sandeman con la que contactas por internet. Era la primera vez que lo hacíamos, más que nada, porque nuestros viajes nos gusta ir, como se suele decir, "a nuestra bola", y porque ir en grupo me pone a mí  bastante nervioso porque no puedo hacer las fotos con tranquilidad.

Yo necesito mi tiempo y mi espacio en mis viajes. Necesitamos ir solos. Pero esta vez, como digo, probamos. Iba a ser una visita guiada de unas cuatro o cinco horas, guiada con una persona que ponía Sandeman, y que te hacían un recorrido característico de Praga como iniciación a la ciudad.

Pero antes de irnos a la Plaza Vieja de la Ciudad, al lado del reloj astronómico, regresemos al hotel, y veamos qué tal se desayunaba en el hotel. Como dije en la anterior cita, para mí el hotel era un cuatro estrellas, y el desayuno, aunque no era corto en cantidad y diversidad, no es que fuera un lujo. El primer día nos encontramos con una ensalada de pasta que ya no nos la volvieron a poner ningún día más (y todos los días con el sueño de volver a encontrárnosla, y no aparecía por ningún lado....). A destacar la variedad de quesos y fruta.






Se que hay gente que no le gustan las fotos de comida. Bueno, lo siento. Es uno de mis hobbies. Aunque aquí están hechas con el ipad (con poca luz no salen muy bien; estábamos en la planta -1), siempre me fascina ver en las fotos aquellos pequeños detalles que no percibo cuando tengo la comida delante.

Bueno, pues ya estamos en la Plaza Vieja de la Ciudad. Había otro servicio de recogida opcional junto a la tienda New Yorker al final de la plaza Wenceslao, Prikope 1, pero nosotros cogimos la primera opción.

Vamos con una pequeña muestra de qué nos podíamos encontrar desde el hotel hasta nuestro destino, y una vez allí, antes de que empezara la guía.


Detalle de una fachada por el casco antiguo de Praga.


Detalle de una fachada por el casco antiguo de Praga.


Llegando a la Plaza Vieja de la Ciudad. Al fondo, la torre del reloj astronómico.


"Praga Caput Regni" (Praga Capital del Reino)


Detalle de fachada en la Plaza Vieja de la Ciudad


Detalle de una de las esferas del reloj astronómico.


La otra esfera del reloj astronómico.



¿Y tú qué eres? Yo Géminis...., a buscar cada uno el suyo...


Detalle de la torre del reloj astronómico.


Escudo de Praga.


"Praga Caput Regni"

Bien, como contaba, a las 10 h. empezaba la guía a la que nos habíamos apuntado por Internet. El guía se llamaba Moisés, era restaurador de arte, de Pontevedra (creo recordar), y lleva tres años en Praga. Lo que más me sorprendió de la guía fue cómo en apenas 4-5 horas que duró la cantidad de historia que nos relató de la ciudad y cómo nos lo fue integrando perfectamente con el callejeo que nos proporcionó una visión completa de la ciudad. A destacar, para mí:

- Jan Hus.
- Defenestración de Praga.
- Mozart y Praga.
- Insurrección de Praga y la 2ª Guerra Mundial.

Con estas cuatro historias, además de otras muchas más, se puede hacer uno una pequeña idea de la historia que ha formado por los cuatro costados a una ciudad invadida muchas veces, y que se ha forjado por un fuerte carácter de su pueblo.

Y vamos ya con el itinerario que seguimos gracias a Moisés, que la verdad, se mereció muy mucho la propina que le dimos al finalizar.

1) Plaza de la Ciudad Vieja.
2) Reloj astronómico-Orloj.
3) Iglesia de Tyn.
4) Palacio de Kinsky.
5) Teatro estatal.
6) Universidad Carolina.
7) Plaza de Wenceslao.
8) Torre de la Pólvora y Casa Municipal.
9) La Primavera de Praga.
10) Estatua de Franz Kafka.
11) "Josefov". El barrio judío.
12) Sinagoga Española.
13) Cementerio judío.
14) Sinagoga Vieja-Nueva y el Gólem.
15) Rudolfinum.
16) Vistas del Castillo de Praga y de la Catedral de San Vito.

Más o menos, y creo que no me dejo nada, este fue el recorrido que hicimos con el guía. Y créanme, nos lo enseñó fenomenal. Ayuda que la ciudad es pequeña. Aunque llegas con la guía que te has comprado (nosotros Lonely Planet), y te pone que la ciudad tiene más de un millón de habitantes, lo que es el casco y toda la zona que hay que visitar te da la sensación de que es pequeña. Hago la excepción de Malá Strana, que está en una prolongada colina, y es más gratificante bajarla que subirla.



Vamos con un poco de sesión de fotos hasta el mediodía que terminó la visita.


La policía presente en la zona con más afluencia de turistas.


Detalle de la fachada de la iglesia de Tyn


Iglesia de Tyn


Al lado del reloj astronómico hay en el suelo unas cruces que es un homenaje a los husitas caídos en la 2ª defenestración de Praga.



Estatua del comendador de una de las más afamadas obras de Mozart.



Reminiscencias comunistas.


Hay varios casinos en Praga..., y...


... en uno de ellos tenéis el Museo del Comunismo.


Ayuntamiento de Praga.


Cúpula del Ayuntamiento de Praga.


 De nuevo "Praga Caput Regni"



El Banco Central Checo.




Cervecería típica de Praga.





Excelente la cerveza checa






La cervecería donde hicimos la parada a coger fuerzas. De 1869.


Estatua de Franz Kafka. Es muy elocuente, porque el escritor va a hombros de una estatua más grande que él, sin cabeza, y sin manos. Su padre, con el que tuvo un gran conflicto a lo largo de su vida (porque no quería que su hijo fuera escritor), era sastre..., y qué casualidad que la estatua esté sin las manos (necesarias en un sastre) ni que el afamado escritor vaya a hombros de alguien... sin cabeza. Ni que la estatua, como digo, sea más grande que el escritor... TODO MUY KAFTKIANO.




Detalle de la fachada principal de la Sinagoga Española de Praga.


Detalle de una fachada en el barrio judío de Praga.


En el suelo. Barrio judío de Praga.



 Al fondo podemos ver el Metrónomo de Praga. Tiene su historia porque ahí había una estatua gigantesca de Stalin, y al quitarla, pusieron lo que vemos actualmente. Bien, el metrónomo va haciendo un lento zigzagueo hacia un lado y hacia el otro. Es enorme. Vean que ahí estaremos a mucha distancia (la foto está hecha con el teleobjetivo). Pues cuenta la historia que el metrónomo lo que nos quiere decir es lo lenta que era la vida en la época comunista con ese balanceo.



Junto a la Sinagoga Vieja-Nueva de Praga. Estatua en el parque.


El grupo atiende las explicaciones del guía junto a la Sinagoga Vieja-Nueva de Praga.



Al fondo, a la izquierda, el cementerio judío. Observar la altura a la que están las tumbas. Se calcula que hay unos 10 metros de profundidad, dado el poco terreno que había y que se estima que hay unas 90-100.000 personas ahí enterradas, cuando unos 40.000 judíos vivían en el gueto praguense hacinados en apenas unas calles. Aterrador e increíble historia.


Detalle de los dos relojes de la Sinagoga Vieja-Nueva de Praga. Fijarse en las esferas..., son diferentes, verdad?



Detalle de una fachada de una casa judía (arriba, ver fecha del calendario judío)


Esta historia sí que me impactó. Jan Palach fue un universitario que se inmoló con fuego en las manifestaciones de 1969 como forma de protesta política contra el régimen comunista que venía impuesto desde Moscú. Su historia es terrible, pero ha quedado como un mito en su país. Esta estatua está a la entrada de su facultad, y el retrato que se ve está hecho con un molde que le cogieron tras su fallecimiento. Es, por tanto, lo más parecido a como era su rostro en la realidad.

Enfrente del Rudolfinum tenemos una estatua del genio compositor checo Dvorak.


 Rudolfinum



Bueno, y llegamos al momento de levantar ancla, y volar solos. Era mediodía y tras un descanso para reponer fuerzas, darle las gracias a Moisés por todas sus explicaciones, nos dispusimos camino del Puente de Carlos para ver el otro lado de la ciudad: el barrio de Malá Straná, Castillo de Praga, etc.

Vamos a verlo.

La ruta que vamos a seguir, desde el Rudolfinum es:

1) Puente de Carlos.
2) Barrio de Malá Strana.
3) Monasterio de Strahov.
4) Torre Petrin.

A por ello.


Al fondo, el Puente de Carlos.



Una pena el día cubierto que tuvimos. El único.


El Castillo de Praga al fondo a la derecha.


El Castillo de Praga lo domina todo.



El rio de Praga, el Moldava, tiene muchos recovecos e isletas. No hay que dejar de mirar. Siempre se descubre algo.




Torre de entrada al Puente de Carlos.


Estatua junto al Puente de Carlos.


Detalle del techo bajo la torre del Puente de Carlos.


Detalle de la torre del Puente de Carlos (se observa el escudo de la ciudad, con las tres torres).


Una de las distintas estatuas que gobiernan el Puente de Carlos.



A medida que te embarcas en el puente, la ciudad se muestra espectacular.


Otra estatua del Puente de Carlos.


El Moldava y los puentes que la cruzan.






Cuenta la leyenda que quien toca ahí, regresa a Praga.




Ya vamos llegando al final del Puente de Carlos. Salimos por la otra torre.





En la avenida principal del Barrio de Malá Strana nos podemos encontrar una arquitectura preciosa.




Pese a que el desayuno ha sido más que copioso, paramos a tomar unas cervezas y una pizza. Restaurante Pizza Saint Nicholas.


Praga tiene bares y restaurantes increíbles. Hay que dejarse llevar....; siempre sorprenderá.




Estamos soñando...





Hacemos un alto en el camino. Por qué? Pues para decir que la pizza que probamos era mucho, pero mucho mejor que cualquier de las que probamos el año anterior en Roma. Así de cierto y tajante.


Acuérdense de este sitio.



Empezamos por la calle Nerudova. Viendo, oliendo. Dejándonos llevar...






Un homenaje en una fachada al gran poeta nacional Jân Neruda.


Fijarse en la pendiente de la calle (empedrada).






Bueno, pues ya tenemos ahí al Monasterio de Strahov. Vamos, a unos minutos..., si sigue la pendiente, jejeje...


Tranquilos, que ya verán por qué merece la pena subir y subir y subir...


Voilà, aquí la tienen: Praga.



Ya lo tenemos más cerca, verdad?













Hay veces que te encuentras a un ángel fotógrafo, que sin decirte nada más que con unos leves gestos, si quieres, te hace una foto, y no puedes más que aceptarla.



Ya en el monasterio.


¿Cómo titulamos esto? ¿Botella en Cristo? ¿Cristo justificado por borracho...?


Ahí teníamos intención de cenar..., pero estaba cerrado.


Como ven, en Praga anochece muy muy rápido. En apenas 15 minutos nos quedamos sin apenas luz, y la noche era cerrada. Eran poco más de las seis. ¡En Madrid todavía era de día a las siete cuando nos vinimos apenas dos días atrás!!!



El Senado.


Ya de vuelta, bordeando el barrio.


El tranvía 22 es uno de los que te suben hasta el Castillo de Praga, visita que haríamos al día siguiente.


Homenaje a los caídos durante la 2ª Guerra Mundial.



Ya de camino al hotel, pudimos disfrutar del color de Praga. Especial.


Una lástima la poca luz nocturna de la ciudad... Todo muy bohemio...





Jugándonos el tipo en mitad de la carretera. Cuando esperábamos al tranvía..., tardó en llegar....


... como quince minutos... Claro, of course, ya era de noche.

Y así termina el segundo día en Praga. Realmente el primero de turista, turista, pues el primero simplemente habíamos dado una vuelta después de llegar a media tarde a la ciudad, llegar a hotel, y poco más.

Un primer día donde habíamos descubierto la ciudad, en toda su plenitud. Historia, monumentos, y patearla. Patearla mucho.

Eran poco más de las ocho de la tarde y nuestros pies necesitaban un descanso largo para ponerse a tope. El tercer día volvía a ser Praga. Todavía quedaban días de viaje, y otras localidades por descubrir...





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